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¿Qué es Perdonar?


Los ángeles me han enseñado que perdonar no significa olvidar, no significa tampoco aceptar que lo que sea que ocurrió esta bien.


Perdonar no significa estar de acuerdo con lo que sucedió ni significa justificar los hechos.


Perdonar es poder mirar hacia el pasado sin dolor. Es dejar ir la ira, la rabia, la sensación de impotencia, el resentimiento, el miedo y todo lo que se nos queda pegado en el alma, en el aura, y que a lo largo del tiempo comienza a pesar y enfermar.


Perdonar es tomar el control de tu vida hoy y ahora.


Es no dejar que lo que sucedió, que ya pasó, siga dominando o dictando tus actuaciones de hoy.

El hoy es tuyo, es tu regalo, es tu esperanza de un mundo mejor.


Perdonar es entender que, al liberar, te liberas.

Cuando estamos atados al pasado por cualquier razón, ya sea maltrato físico, mental o cosas que nos sucedieron de niños o adolescentes y les dimos un significado que nos duele, estamos atrapados en una jaula que cada vez se hace más y más pequeña.


Nos oprime el alma.


Louise Hay, fue una escritora y oradora muy famosa, precursora de varios libros de autoayuda, “Usted puede sanar su vida”, entre otros. Cuenta que tuvo un padre ausente, un padrastro, un vecino y una madre abusadores, al punto de que abandonó su casa a la edad de 15 años.

Estuvo durante 50 años buscando mejorar su vida y aprendió, que la rabia por lo que había sufrido no solo la ataba y limitaba, sino que la enfermaba. Desarrolló cáncer de útero por la rabia y el dolor que sentía. Sólo después de lograr entender por qué le habían hecho lo que le hicieron, fue que pudo perdonar realmente y de paso, sanar su propio cuerpo del cáncer.


Lo que la ayudó a curar y a perdonar fue averiguar cómo habían sido las vidas de su madre y padrastro de pequeños. Encontró que, en ambos casos, había una persona abusada muy fuertemente de chico.


¿Cómo podían ellos darle amor cuando nunca lo tuvieron?

Todos somos víctimas de víctimas. No podemos dar lo que no tenemos.


Nadie nos puede dar lo que no tiene y a cambio nos da todo lo que tiene.


Si tu alma está llena de rencor, de dolor, de miedo, de desesperanza, eso es lo que entregas a los demás.


Si bien no justificamos los actos, si los podemos entender.


Podemos entender por qué sucedieron las cosas, entender que quienes nos ofendieron son seres humanos haciendo lo que sabían y podemos entonces dejar ir. Levar el ancla de nuestra barca y seguir navegando nuestra vida con la paz que da saber que todo esta bien, que todo está en orden.


Cuando perdonamos podemos tomar de nuevo el control de nuestro ahora de nuestro momento santo.

Y volver a conectarnos con la sabiduría del cielo, lo que nos permite fluir, avanzar en nuestros aprendizajes y saber que también liberamos a nuestros ofensores, opresores o como quieras llamarlos.


Otro ejemplo es el de Wayne Dyer, Psicólogo y escritor nacido Detroit, EEUU, en un barrio pobre. Wayne era el tercero de tres hijos y su padre abandonó a su madre cuando él tenía 2 años. Creció durante 8 años en casa de acogida y orfanatos porque su madre no podía hacerse cargo de él.


Desarrolló un fuerte resentimiento hacia su padre, lo que hizo que fuera casi un alcohólico a sus 30 años.


En ese momento decide buscar a su padre o su tumba y la encuentra en un sitio lejano en un cementerio de indigentes. Quería gritarle a su padre por haberlo abandonado a su suerte.


Sin embargo, encontró que su padre había sido un alcohólico, que nunca había prosperado en un trabajo y que simplemente no podía ni tenía la capacidad mental de hacerse cargo de su familia.

Wayne cuenta que estando en la tumba, enojado y herido, de pronto simplemente entendió y perdonó.


Se devolvió al hotel donde se hospedaba y en tres semanas escribió su primer libro, un best seller llamado “Tus Zonas Erróneas” de autoayuda y espiritualidad.


En el libro “El plan del alma” de Robert Schwartz, el autor nos explica a través de varias historias, como traemos un plan, un acuerdo con las personas con las que compartiremos nuestras vidas o parte de nuestro camino.


Siempre hay un plan y este siempre tiene que ver con procesos de aprendizajes. Y con mucha frecuencia, con procesos de perdón.


Esto quiere decir que cuando tenemos una experiencia donde salimos lastimados, la persona que abusa o lastima, a nivel espiritual ha hecho un acuerdo con el abusado.


Bien sea que el último necesita tener esta experiencia para ir hacia el interior y buscar la sabiduría divina que le permitirá cumplir con su propósito de vida y el abusador también tiene la potestad de hacer o no daño, ese es su propio aprendizaje.


La persona que ofende usualmente sabe que él mismo no está logrando controlar su espíritu, que no está logrando su objetivo ni su aprendizaje.

Con mucha frecuencia lo sabe por intuición, no conscientemente, y tendrá que hacer su propio trabajo espiritual para perdonarse y pedir perdón a quien ofendió o lastimó. Ese es su proceso.

Acá estamos hablando de TU proceso.


A nosotros no nos corresponde conscientemente ponernos de conejillos de indias más allá de lo que nos tocó. Cuando podemos entender que hay un propósito más elevado, podemos tomar el control de nuestra vida de nuevo, estamos haciendo el aprendizaje.


Estamos aprendiendo a cuidarnos, a ponernos a nosotros por delante y precisamente a tomar el control desde el amor.


Aprender a perdonar es dejar ir la rabia, la ira, el resentimiento.


Nos lleva a encontrar alegría, compasión y resiliencia.


Es un proceso gradual del corazón, que hay que vivir suavemente y en gracia, con atención y compasión por nosotros mismos. Con el tiempo nos llega el cambio de perspectiva.


Uno de los aprendizajes más sanadores es darnos cuenta de que somos mas que nuestro cuerpo.


De pronto todo lo que nos ha sucedido y nos sucederá no son procesos aleatorios cargados de inútil sufrimiento, sino un plan concebido con amor y rico en desafío. Y todo lo aprendido, las lecciones, quedan en nuestra alma, podemos seguir adelante en paz y amor a nuevos aprendizajes.


Ten certeza de que lo que vives y viviste forma parte de un plan diseñado para tu crecimiento espiritual y deja ir el dolor. Además, toma conciencia de que la o las personas que te lastimaron, tuvieron su oportunidad de sanar y en el momento en que te faltaron simplemente lo que entendieron es que no están aun listos para pasar el examen.


Otra cosa que sucede cuando una persona perdona, es que enseña real o energéticamente a otros a perdonar. Es decir, su perdón, da ejemplo y crece.

Puede ser aprendido y tomado como ejemplo para otras personas. Todos estamos conectados, todos somos uno.


En el caso de Nelson Mandela es muy claro ver como su proceso de perdón lo lleva a sanar por dentro. Sana a tal punto que, al ser elegido presidente después de 27 años de cárcel y trabajos forzados, lidera una política de inclusión y perdón, de grandeza de espíritu, que aun hoy es un modelo para seguir.


Ayudó a Sudáfrica a renacer en medio de las dificultades, en vez de caer en el odio donde tan fácilmente hubiese podido llegar.


Así que, con paciencia y ayuda de tus ángeles puedes tomar el control de tu vida y al hacerlo, ayudas a otras personas también.


Esto es lo más lindo de perdonar.


Recibe un abrazo de luz,




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